Geografía

Menorca es la isla más septentrional de las Baleares

adeodato

Menorca es la más oriental de las Islas Baleares, en la vertical del golfo de León y a la altura de Castellón de la Plana. Tiene una extensión total de 701,84 kilómetros cuadrados, lo que supone un 14% del archipiélago balear. La costa ocupa 216 kilómetros, aunque de parte a parte de la isla no haya distancias superiores a los 53km (de cabo Bajolí hasta La Mola de Maó).

El paisaje y la geología la distinguen considerablemente de Mallorca o Ibiza. En primer lugar, se trata de una isla prácticamente llana. La altura mayor, el Monte Toro, sólo cuenta con 358 metros. La anchura máxima de la isla es de veintiún kilómetros, mientras que la media es de apenas trece.

Geología y Clima

La morfología del suelo divide el territorio en dos mitades bien diferenciadas. En la zona del norte (Tramuntana) se encuentran los suelos más antiguos de todas las Baleares, de origen primario. Es una región senil y desgastada, de terrenos oscuros y acantilados tallados por los temporales. Por otro lado, el Migjorn (sur) se compone de suelos calizos de constitución miocénica, mucho más recientes. Es una plataforma plana e inclinada hacia la costa meridional. Los cursos de agua que proceden de las colinas septentrionales han ido formando con los siglos unos profundos barrancos, que son una de las características más singulares de Menorca.

campo

El tiempo de menorca y el clima en menorca es también distinto al de las otras islas. Su media pluviométrica es la más alta de las Baleares, con 654 mm anuales. La humedad es muy elevada, provocando a primeras horas de la noche y de la mañana el rocío, o “banyadura”. La temperatura media anual de la isla es de 18,11˚C, con una media mínima anual de 13,90˚C y una media máxima anual de 22,33˚C

Pero sin duda el elemento más característico es el viento. Al carecer de defensas orográficas, Menorca recibe de lleno los flujos del norte. La temida tramontana, seca y fría, predomina sobre el resto de los vientos. Este viento, destemplado y gemidor, alcanza fácilmente los cien kilómetros por hora. Prueba de su fuerza es la inclinación hacia el sur de los troncos de muchos acebuches.  

 

 

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